domingo, 6 de abril de 2008

Gestos

Creo que italianos y españoles somos los que más movemos las manos al hablar. A veces incluso el gesto acaba sustituyendo a la palabra como pasa en este video. Aquí os lo dejo, espero que os guste.


video

Conmociones culinarias

Siempre me ha parecido interesante la idea de hacer una visita con mis estudiantes de Español Lengua Extranjera (ELE) al mercado central de mi ciudad, Salamanca. El plan me parece no solo atrayente para ellos, sino también para mí, puesto que puedo observar las diferentes reacciones de mis alumnos, según sus nacionalidades. Como véis la visita se puede convertir en todo un estudio de antropología. Por eso, casi cada vez que toca el tema “alimentos” nos acercamos hasta el mercado para dar un paseo por entre los puestos. Lo primero que les llama la atención es el olor, que algunos podrían calificar directamente de hedor. Acostumbran a ser bastante bien educados y se suelen aguantar la mueca en la cara como deferencia hacia mí.

Empezaremos por contar que la mayoría de mis estudiantes tiene alrededor de los 20 años y que jamás ha visto un animal entero muerto, las experiencias al respecto han llegado hasta el muslo de pollo que encuentran en las higiénicas barquetas del supermercado, o al trozo de carne que no saben ni a qué animal corresponde, ni de qué parte del animal proviene y por supuesto, ni lo quieren saber ni les importa. Esta visión provoca un shock en la mayoría. Así, en uno de los fructíferos paseos una de mis alumnas, italiana, de unos 20 años, se echó a llorar cuando vió la fila de conejos muertos y despellejados que se mostraba sin pudor en uno de los puestos. La pobre chica contó entre sollozos que su mascota era un conejo.

Superado el primer impacto vamos a por el segundo, la visión de las visceras. Sí, todo eso a lo que llamamos casquería y que hoy en día sólo se encuentra en el mercado o en la carnicería de tu barrio, por supuesto previo encargo. Sesos, corazón, riñones, hígado, callos, lenguas, rabos, patas y morros de ternera, sangre, orejas de cerdo… A algunos más que estar en un mercado les parece que son los protagonistas de una película de terror de serie B. El mismo sentimiento tendría un joven español. Las familias españolas de clase media ya no comen casquería y después de mucho pensar he encontrado algunos motivos por los que creo que esto sucede. A pesar de que en estos momentos la economía doméstica en el país no es en exceso boyante, se podría decir que en los últimos años el presupuesto familiar destinado a la alimentación ha aumentado y que muchas de las familias ya no tiene que “tirar de casquería” para llegar a fin de mes. También la dificultad, de la que hemos hablado más arriba, para encontrar este tipo de productos supone un obstáculo a la hora de incluírlos en la cesta de la compra. Por otra parte, aunque fuera fácil la adquisición del producto, ¿qué haríamos con él una vez en casa? ¿Qué porcentaje de hombres cocinillas y de mujeres madres de familia sabrían manipular el alimento? Y por último, ¿contaríamos con el tiempo necesario que el guiso requiere? Todo esto unido al colesterol que provoca la ingesta de casquería y a las hormonas que contiene, hace que ésta haya quedado relegada a la categoría de pincho, tapa o ración y que se pueda degustar sólo en los bares más tradicionales. Soy consciente de que mi generación, hijos de los niños de la guerra y de la postguerra, es la última en consumir este tipo de vianda en España.

Siguiendo con el relato que nos ocupa, y ya sobrepuestos a la segunda conmoción vamos a por la tercera. Ésta la suele descubrir el alumno más inquieto e independiente de la clase, ese que mientras tú estás explicando el proceso de desalazón del bacalao, está haciendo su propio paseo y vuelve pálido, demacrado, casi cadavérico, advirtiendo a los demás de lo que ha visto: “Hay muchos cerdos pequeñitos, muertos, juntos”. Se refiere a lo que en Segovia llaman cochinillo y aquí en Salamanca llamamos tostón, plato típico de la zona, por cierto. Todos nos dirigimos hacia el lugar de los hechos y hay alguien que ante la asombrosa visión dice horrorizado: “¡Parecen bebés!” Y en ese momento se produce una escandalera que provoca en la mayoría de los casos la mirada y la risa comprensiva de los comerciantes. Esta tercera conmoción no consiguen superarla y, normalmente, motiva la finalización de la visita.

A pesar de todos los suplicios a los que se ven sometidos a lo largo del paseo, la valoración siempre es positiva, porque son conscientes de que a una cultura también se la conoce por el estómago.

viernes, 4 de abril de 2008

La valiente Nicole





Esta mañana he estado en el mercado con mi grupo A2-2 formado por David, Hilary, Nicole, Sofia, Nizli y Kerstin, un grupo heterogéneo, empezando por la nacionalidad, dos ingleses, una estadounidense, una brasileña, una turca y una alemana, y siguiendo por la edad, desde los 18 a los 60. No es la primera vez que voy con mis estudiantes al mercado, creo que supone una actividad interesantísima, tanto para ellos como para mí, pero sí es la primera vez que los estudiantes interactúan con los vendedores. En una de las tantas pescaderías, una de mis alumnas, Nicole, la estadounidense, fue animada por la pescadera para que cogiera en sus manos un buey de mar y un bogavante vivos. La valiente Nicole no lo dudó ni un momento, ni corta ni perezosa alargó los brazos para tomar en sus manos los preciados crustáceos.
Aquí están las fotos para dejar constancia de los hechos.
Bravo por Nicole.

This morning I have been in the market with my group A2-2 formed by David, Hilary, Nicole, Sofia, Nizli and Kerstin, a heterogeneous group, starting with nationality, two British, one American, a Brazilian, a Turkish and a German , and followed by age, from 18 to 60. This is not the first time I go with my students to the market, I think that is an interesting activity, both for them and for me, but it is the first time that students interact with vendors. In one of the many fishshop, one of my students, Nicole, the American was encouraged by the pescadera for seized in their hands an ox sea and a live lobster. The brave Nicole did not hesitate a moment, arms lengthened to take into their hands the precious shellfish.
Here are the pictures to record the events.
Bravo Nicole.

martes, 1 de abril de 2008

Expresiones con partes del cuerpo

SÍSTOLE DIÁSTOLE
Confieso que estoy algo preocupada. Nunca se me ha roto el corazón, ni se me ha puesto el corazón en un puño, ni se me ha subido el corazón a la garganta, ni me ha saltado el corazón en el pecho. Nunca me ha dado un vuelco el corazón. No he tenido jamás corazonadas ni he abierto mi corazón a nadie; no he afirmado nada con el corazón en la mano ni con la mano en el corazón. No he hecho nunca de tripas corazón, no tengo un corazón de oro ni uno de piedra. Nunca he amado de todo corazón... Lo que sí noto es que mi corazón late, reparte la sangre por el cuerpo y hace mucho ruido. ¿Es suficiente?